La encíclica Magnifica Humanitas del papa León XIV, sostiene que el desarrollo futuro de la inteligencia artificial (IA) no es neutral y exige un urgente discernimiento ético para evitar que se convierta en un instrumento de dominio o exclusión. Un grupo de investigadores de CEDENNA están haciendo un esfuerzo por llevar estas tecnologías avanzadas hasta las salas de clase.
El plan “Espectro Sonido 2026” busca llevar parte de su investigación sobre el tema a los liceos de Puente Alto para que los estudiantes puedan entender cómo usar los algoritmos y la IA en beneficio de la comunidad.
“Así como hemos aprendido a reconocer los graves efectos de la contaminación atmosférica, es indispensable incorporar las herramientas tecnológicas más avanzadas para conocer la contaminación acústica bajo la misma perspectiva preventiva”, indica el Dr. Francisco Muñoz, del Dpto. de Física de la Universidad de Chile.
Junto a los investigadores de CEDENNA Carlos Cárdenas y Javiera Cabezas, están efectuando una cruzada de concientización entre los estudiantes secundarios, a fin de impulsarlos a aprender a explorar y usar las mejores herramientas tecnológicas para medir el impacto que el ruido tiene en nuestra salud mental y física. Y han cumplido ya más de un año visitando distintos colegios “gracias a que hemos formado equipos entre CEDENNA, la facultad y la Corporación Municipal para distribuir las tareas”. Específicamente, Javiera Cabezas, recientemente egresada de su doctorado en CEDENNA, y Macarena Bravo, integrante de la Corporación Municipal, jugaron roles fundamentales para vincular a los estudiantes con la investigación, mostrarles que es posible y mucho más fácil de lo que creen.
“Nuestros planes incluyen la sistematización de estas actividades, para que perduren y mejoren con el tiempo, y vincular activamente la física con el desarrollo de modelos de inteligencia artificial. No me refiero a usar Chat GPT u otro chatbot, sino a entender los algoritmos e influir en cómo usarlos para resolver un desafío físico concreto. Este plan ha sido motivado por la encíclica Magnifica Humanitas. Aprender el funcionamiento de los algoritmos no será una ayuda para su futuro laboral; los ayudará a ser más humanos, desmitificando la tecnología”, concluye.
Una ciudad menos ruidosa es un entorno más amable y una comunidad más saludable para todos. Pero que los estudiantes se acerquen a la ciencia de frontera y aprendan a utilizarla es una ganancia para el futuro del país.
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